Organizaciones Deliberadamente Desarrolladoras

Bajo el paradigma industrial, la organización ideal es aquella que funciona como una muy bien lubricada y optimizada máquina. 

Desde esa perspectiva, cada cargo o posición es un engranaje, que tiene una función específica y que, si la cumple a cabalidad, se genera el resultado esperado, no solo a nivel individual, sino para la organización en su totalidad.

Esa concepción, que nunca ha sido realmente verdadera, ni siquiera en la era industrial, hoy en día es totalmente obsoleta y hace que la gran mayoría de las organizaciones desperdicien el potencial y el esfuerzo de muchos de sus colaboradores, generando resultados de negocio por debajo de lo posible.

Y ese paradigma de organización industrial es mucho menos real o, incluso, factible en la llamada "era del conocimiento" en que nos encontramos actualmente.

Una de las características del mundo moderno es que, para muchos trabajos, es difícil, si no imposible, detectar solo a través de la observación cuándo una persona está trabajando y agregando valor y cuándo está destruyendo o desperdiciando valor. Un gerente o profesional que está mirando una pantalla de un computador puede estar en el momento más creativo y productivo de su día. Y cuando está moviéndose de un lado a otro o haciendo trabajo manual, puede estar en su momento menos productivo, en términos de agregación de valor.

Por ello, hay compañías (cada día más) que se han cuestionado la forma tradicional de concebir las organizaciones, soportadas por el gran avance que han tenido las ciencias sociales y humanas en las últimas décadas.

Desde los estudios de efectividad ejecutiva de Chris Argyris en los años '50 hasta los experimentos más recientes de organizaciones en redes, administración apreciativa, equipos ágiles, etc., existe cada día más evidencia acerca de formas más efectivas de organizar el trabajo que el antiguo paradigma industrial.

Dentro de estas nuevas concepciones, destaca la investigación realizada por los profesores de la Universidad de Harvard, Robert Kegan y Lisa Laskow Lahey, quienes han identificado lo que han denominado "Organizaciones Deliberadamente Desarrolladoras" (DDO - Deliberately Developmental Organizations).

Las DDOs son organizaciones que estimulan (casi fuerzan, en realidad) el desarrollo de cada uno de sus colaboradores en su trabajo diario. Es decir, no resumen la adquisición de nuevas capacidades (habilidades, mentalidades, perspectivas, etc.) a programas esporádicos de capacitación o coaching, que suelen ser para unos pocos elegidos, sino que diseñan el trabajo de manera que cada persona está constantemente ampliando su capacidad para contribuir, convirtiendo en desempeño real su desempeño potencial.

Pero lo que es más interesante es que las DDOs (y en el libro "An Everyone Culture" de Kegan y Lahey se muestran varios ejemplos) no solo generan mayor desarrollo en sus colaboradores, sino que también generan resultados de negocio superiores a sus competidores. Por lo tanto, no hay un "sacrificio" de resultados en favor de las personas, sino que consiguen ambos objetivos al mismo tiempo, alimentándose mutuamente.

Por lo tanto, las DDOs están utilizando positivamente algo que el mismo Henry Ford, inventor de la línea de producción y máximo exponente de la eficiencia derivada de ella, había identificado claramente, al decir que "cuando lo único que necesito es un par de manos, desafortunadamente, tengo que contratar a una persona junto con ellas".

Es decir, el mismo Ford reconocía que había algo más en las personas que solo su capacidad para ser un engranaje. Por supuesto, su valoración de ese elemento adicional era negativo, como sigue siendo para miles o millones de jefes, administradores y gerentes hoy en día, en todo el mundo.

Por ello, nuestro rol como consultores o profesionales del desarrollo y transformación organizacional es incluir los conceptos, prácticas y perspectivas de las Organizaciones Deliberadamente Desarrolladoras, para generar mejores resultados de negocio y, al mismo tiempo, generar mayor desarrollo para los colaboradores de nuestras organizaciones.