Construcción de Ventajas Competitivas Organizacionales

Un error que vemos cometer demasiado a menudo en las organizaciones es asumir que la generación de mejores resultados a nivel organizacional pasa exclusivamente por el desarrollo de las habilidades, competencias y conocimientos de los individuos que componen la organización.

Es demasiado común que escuchemos conversaciones a nivel del equipo gerencial donde se plantea la pregunta acerca de por qué la gente no está generando los resultados deseados o, incluso, desplegando los comportamientos necesarios para producir esos resultados y la respuesta es casi automáticamente que "falta capacitación".

La experiencia e investigación en el desarrollo de organizaciones y, más específicamente, en la creación y mantenimiento de ventajas competitivas o, técnicamente, "recursos de capital humano", es decir, capacidades organizacionales que son distintivas de la organización con respecto a su competencia, ha mostrado que las capacidades, conocimientos y habilidades individuales son solo un componente de ellas. Por supuesto, un componente importante, pero no el único.

Lo que no se suele entender es que las capacidades organizacionales (o de equipos) son "emergentes", es decir, están instaladas sobre las capacidades individuales, pero no se producen automáticamente a partir de ellas.

Las capacidades individuales son mediadas por factores del entorno, principalmente por el clima y la cultura de la organización, pudiendo traducirse o no en capacidades organizacionales y, por ende, en ventajas competitivas, si esas capacidades permiten a la organización responder a sus distintos stakeholders o grupos de interés mejor que sus competidores.

En pocas palabras, si no existen las condiciones adecuadas en el clima y cultura organizacional, las capacidades individuales permanecerán latentes, como desempeño potencial que nunca se traduce en desempeño real.

Por lo tanto, poner el foco exclusivamente en el desarrollo de las capacidades o competencias individuales, a través de entrenamiento, coaching, mentoring u otras metodologías no es la única forma de desarrollar las ventajas competitivas de una organización y, probablemente, ni siquiera es la mejor.

Nuestra experiencia con equipos gerenciales que generan resultados superiores ha demostrado que trabajar en los factores organizacionales, como el clima y la cultura organizacional, genera no solo mejores resultados, sino que puede generar retornos más significativos y más rápidamente.

Sin embargo, trabajar en estos ámbitos requiere que los líderes tomen responsabilidad por el tipo de ambiente que están creando, estimulando y favoreciendo, a través de sus preferencias personales, sus valores, sus decisiones diarias, a través de los premios y castigos que establecen, de los comportamientos que estimulan en sus subordinados y aquellos que desfavorecen. Que reconozcan que el desempeño de la organización depende mucho más de lo que ellos hacen y dejan de hacer que de factores "externos a ellos", como las habilidades, conocimientos y capacidades de sus subordinados.

Cuando un equipo gerencial realmente toma conciencia y responsabilidad por las consecuencias de sus acciones y omisiones se puede avanzar rápidamente hacia la instalación de prácticas de gestión y liderazgo, procesos, sistemas de gestión, etc. que construyen climas y culturas más efectivas y que generan ventajas competitivas reales y significativas.