La "Caja Negra" de la Cultura Organizacional

La cultura organizacional es, en pocas palabras, “la forma como se hacen las cosas en una organización”.

Sin embargo, el mayor desafío tanto en el entendimiento o diagnóstico de una cultura organizacional, como en su desarrollo a lo largo del tiempo es que lo más importante de una cultura no son sus elementos “objetivos”, tales como la estructura organizacional formal, la comodidad de las instalaciones, la infraestructura tecnológica, etc.

Lo más desafiante es que, cuando hablamos de cultura, nos movemos en el mundo de las percepciones.

Y las percepciones, como todos sabemos, están muy lejos de ser “objetivas”. Por el contrario, son casi la definición de subjetividad, de cómo cada persona, cada grupo de interés o stakeholders percibe “cómo se hacen las cosas aquí”.

Por ello, no podemos entender y, mucho menos, moldear una cultura organizacional desde una perspectiva externa y objetiva.

Necesitamos involucrar a las personas, conocer sus perspectivas, intereses, ambiciones, preocupaciones y creencias más profundas.

Esto no quiere decir, por supuesto, que no podamos utilizar metodologías y herramientas científicas en este proceso, ni que todo tenga que ser artesanal ni aleatorio.

Una de las grandes ventajas que nos provee la estadística, por ejemplo, es que las particularidades de un individuo se neutralizan con las de otros y, relativamente rápido, se empiezan a presentar patrones, similitudes y recurrencias.

A través del estudio, de esas similitudes así como de las desviaciones de la norma, podemos entender mucho mejor y más rápidamente la cultura organizacional, así como diseñar e implementar acciones que nos ayuden a “moldear” la cultura para que se alinee con nuestra estratégia de negocios.

Afortunadamente, el avance de la tecnología hoy en día permite incorporar las perspectivas de miles de personas, ubicadas en cualquier lugar del mundo, en una gran diversidad de idiomas, en un tiempo impresionantemente breve (unas pocas semanas).

Es más, la unión de la tecnología con métodos de investigación social de avanzada, permiten no solo reunir información numérica o de frecuencias (por ejemplo, si yo creo que una organización es altamente, moderadamente o nulamente emprendedora), sino también de preguntas abiertas, que capturan las perspectivas de las personas de forma mucho más rica, para entender tanto los problemas, como sus posibles soluciones.

La incorporación de estas tecnologías y metodologías nos permite dejar de concebir a la cultura organizacional como un misterio o una “caja negra” que sabemos que existe y que tiene consecuencias, pero que pensamos que está fuera de nuestra influencia.