Efectividad Organizacional es la capacidad de una organización para responder a las expectativas de todos sus stakeholders en forma consistente y sostenible, mejor que sus competidores.

Es fundamental que la organización sea capaz de traducir esas expectativas en indicadores clave de desempeño y en capacidades organizacionales específicas, que impactan esos indicadores. A partir de esto, definimos iniciativas clave y ayudamos a los equipos y líderes a avanzar en esas iniciativas y, en ese proceso, a desarrollar sus capacidades o competencias individuales, de equipos y organizacionales.

Para hacerlo, utilizamos las herramientas y metodologías que consideramos más avanzadas a nivel global en la gestión del capital humano, utilizando un enfoque lo más científico posible para generar el mayor impacto posible a través de nuestras intervenciones o interacción con la organización.

Tanto las Herramientas de Diagnóstico como los Programas de Formación, Desarrollo y Coaching que Alto Impacto ofrece, están enfocados en desarrollar cada nivel organizacional: Líderes o Talentos Individuales, Equipos y Cultura Organizacional.

Trabajar en estos pilares fundamentales, nos permite lograr un mejor desarrollo de la capacidad y efectividad organizacional, para así generar resultados que conducen a una mayor ventaja competitiva en un mercado cada vez más globalizado, competitivo y exigente.

El rol más importante de un equipo gerencial no es generar resultados, sino construir una organización que genera resultados y que en el futuro generará mejores resultados que hoy.

Para cumplir cabalmente con ese rol, se requiere un foco constante en la instalación de capacidades que se conviertan en ventajas competitivas sostenibles para la organización.

Afortunadamente, hoy en día existe mucha investigación y conocimiento acerca de qué marca la diferencia entre los equipos efectivos y aquellos que no lo son tanto, así como del proceso para construir equipos de alto desempeño.

El programa de Equipos Gerenciales de AltoImpacto es el resultado de más de 15 años de trabajo con equipos gerenciales en diversas industrias, en distintos países de América Latina y Norteamérica, ayudándoles a mejorar la efectividad de sus miembros, del equipo y de la organización bajo su responsabilidad.

Durante nuestro trabajo con decenas de equipos, hemos creado y constantemente afinado una metodología de trabajo que ha permitido a los equipos no solo instalar las habilidades, prácticas, estrategias, procesos y mecanismos necesarios para aunar los esfuerzos de sus miembros hacia un objetivo común, creando sinergia a partir de las competencias individuales, sino también generar resultados de negocio concretos muy significativos. 

 

 
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Los líderes que permiten que sea el equipo y sus miembros quienes influyan y guíen el proceso de construcción y mantención, que dan un espacio apropiado para la autodeterminación, son generalmente reconocidos como mejores líderes. Es decir, construyen equipos y organizaciones más efectivas.

Aunque sea un proceso inconsciente, los líderes, a través de su comportamiento diario, a través de los premios, castigos y recompensas (monetarios, psicológicos, emocionales, etc.) que otorgan, van moldeando la organización de acuerdo a sus propios valores.

Por lo tanto, si queremos ser líderes efectivos, tenemos que estar constantemente atentos a cómo las decisiones y acciones que tomamos (y, especialmente, las que no tomamos) influyen cada uno de los pasos y procesos de creación y mantención del equipo.

Liderar un equipo u organización de alta efectividad es una danza constante donde el líder a veces tiene que tomar la iniciativa y empujar por un resultado específico y, en otras, tiene que dar espacio al equipo para que lo sorprendan positivamente con su capacidad de generar resultados que son mejores para todos.

 
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Seleccionar al mejor talento y determinar qué colaboradores tienen potencial para tomar exitosamente posiciones de liderazgo es determinante en el futuro de una organización. Ninguna inversión en desarrollo que realicemos posteriormente puede contrarrestar los efectos de una mala decisión de selección. 

Por ello, es fundamental la capacidad para ejecutar una metodología que permita tener una evaluación del talento más completa y predecir el desempeño de la persona que estamos evaluando una vez que esté trabajando.

En base a la experiencia con múltiples líderes en todo tipo de industrias, tamaños de empresas y situaciones de liderazgo, hemos podido comprobar que esta combinación de evaluación de potencial y retroalimentación de desempeño permite realizar predicciones mucho más exactas del desempeño futuro de un líder, así como apoyar sus esfuerzos de coaching y desarrollo de una manera mucho más precisa.

Combinamos nuestra experiencia reclutando y evaluando a cientos de ejecutivos en múltiples países, con assesments, herramientas y metodologías de evaluación avanzadas, automatizadas y de relativo bajo costo, para identificar al mejor talento disponible en el mercado y atraerlo para que aporte en el logro de los objetivos de negocio de nuestros clientes.

 
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Desgraciadamente, existe una creencia bastante generalizada en los ejecutivos superiores de que los procesos de cambio cultural toman múltiples años y no se debe tener expectativas de resultados a corto plazo.

Sin embargo, la experiencia de las empresas más exitosas en el cambio cultural es que, si uno se enfoca en la implementación de las iniciativas que están conectadas con lo que sucede en la realidad del negocio del día a día y se verifica el progreso de los resultados, se pueden generar cambios muy significativos en bastante poco tiempo (menos de un año).

Para generar los mejores beneficios de un esfuerzo de fortalecimiento cultural, es fundamental mantener una disciplina de foco en los resultados a lo largo del tiempo. Esa disciplina implica ir subiendo la exigencia constantemente, de tal forma que siempre nos mantengamos expandiendo nuestra habilidades y capacidades.

Nuestra experiencia e investigación ha demostrado que la construcción de Culturas de Alta Efectividad se realiza de mejor forma instalando las capacidades necesarias a nivel individual, de equipos y de toda la organización por medio de la implementación consecutiva de proyectos de mejora de los resultados.

Mientras los temas organizacionales y culturales relacionados con la seguridad y gestión de riesgos sean tratados en forma aislada de los factores organizacionales y culturales que impactan los resultados de negocio, no habrá gestión de riesgos y seguridad sostenidamente efectivas.

La gestión de los riesgos (operacionales, reputacionales, de seguridad y salud ocupacional, etc.) es un área cada vez más crucial para las organizaciones modernas.

Simplemente, no hay ninguna organización que pueda darse el lujo de ignorar los efectos negativos de sus acciones (u omisiones) sobre sus distintos grupos de interés. No solamente por la necesidad de actuar con responsabilidad, sino porque tiene efectos muy concretos y significativos en los resultados de negocio.

La instalación de procesos y mecanismos de identificación y gestión de riesgos
y seguridad incluye variables técnicas importantes que son abordadas por las áreas correspondientes en las organizaciones. Sin embargo, la efectividad de esos procesos es altamente influenciada por factores organizacionales y del talento como los procesos de reclutamiento, selección y desarrollo, así como por la gestión del clima y la cultura organizacional.

Nuestra experiencia e investigación ha demostrado que la Gestión Efectiva de Riesgos y Seguridad se hace realidad instalando las capacidades necesarias a nivel individual y de toda la organización y alineándolas con los objetivos y prioridades de negocio.